Oh, Roma, dulce y eterna Roma.
La ciudad del Imperio Romano. Si Cesar la viera en pleno siglo XXI se levantaría de su tumba solo para poder pasar una noche en sus calles. En serio.
Porque la mafia nunca fue ningún misterio o secreto dentro de Roma, y Cassavacchi y Záitsev lo son mucho menos ahora.
Sí, amigo, italianos y rusos son como perros y gatos.
Una guerra se ha llevado a las calles y ahora se lucha por el poder, porque todo se ha vuelto personal. Droga, sexo, dinero. Cualquier excusa es válida para rivalizar y ganar. No importa quién caiga o a quién haya qué cerrarle la boca.
Nativos y extranjeros luchando por Roma, la ciudad que cambia al caer la noche.
¿Y tú? ¿Quién eres en esta guerra? ¿Un socio o un enemigo?
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Something about airplanes.

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Something about airplanes.

Mensaje por Jake Scott el Mar Feb 19, 2013 2:22 pm

11.27

¿Alguna vez había pesado tanto una maleta? No, la pregunta no es esa.

¿Alguna vez habían pesado tanto unos recuerdos? Pensaba en el momento en el que abandonaba Manchester. Supe que lo hacía por miedo. Miedo fue todo lo que sentí en aquellas dos horas que vagué por el aeropuerto, por la puerta de embarque. Miedo, a que cualquier conocido apareciera intentando detenerme. Sabiendo en ese instante que me rompería, que suplicaría que me llevaran de vuelta a casa. Miedo a... a que apareciera Will ahogada en sus propias lágrimas y preguntándome por qué. No pasó nada de eso. Nadie vino. Subí a ese avión dejando un pedazo muy grande de mí mismo en tierra. Esa parte de mí se disipó como quién disipa las gotas de agua en un parabrisas. Desapareció y nunca más volveré a estar en contacto con ella.

Pero ésta vez es diferente. Ahora no huyo, ahora me rindo. La última vez me marché por miedo a hacer daño, ahora me marcho porque ya lo he hecho. Porque Penny me lo dijo, me lo lanzó a la cara. Lo que menos puedo hacer es decirle adiós a la cara, aunque eso me suponga un golpe certero al centro del pecho.
La nota no fue valiente, claro que no, pero después de lo que ocurrió en ese hospital, valentía es lo último que quería mostrar. Básicamente porque para con ella no me quedaba. Me conocía demasiado bien como para ponerme una máscara y pretender algo que no sentía. Ya basta de hacer daño, Scott. Si no sabes hacer otra cosa, mejor enciérrate a ti mismo, intenta volver a ser al menos la mitad de lo que eras antes.

A lo mejor así funciona.

La voz femenina de la megafonía recitaba en tres idiomas los vuelos próximos a salir, junto a sus destinos. Por la pantallita que tenía frente a mí, algo más alto, el mío salía en cincuenta minutos. Aún tenía tiempo de facturar la maleta, en lo que llevaba lo imprescindible, suponiendo que mis cosas debían estar ya de camino a casa. Suponiéndolo mal, me temo, seguro que Penny se habría encargado de lo contrario. A ambos lados de esa fila de asientos, la multitud iba y venía sin ningún control, cada uno con su destino en la cabeza. Encontraba, por primera vez, la intrascendencia de cada uno de los individuos. Hombres, mujeres, niños... no me importaba nadie ni nada. Solo quería ocupar mi asiento en el vuelo, encender mi música y...
...dormir.
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Tercos idiotas

Mensaje por Penny L. Trautner el Vie Feb 22, 2013 4:25 am

Penny era un revoltijo de ideas, un revoltijo de emociones y sensaciones, en los últimos días sólo había tenido cabida a un pensamiento, uno que la venía distrayendo de todas las demás actividades, pasaba la vida como si nada tuviera impacto, blanco y negro en medio de una película muda. Era como si el mundo entero conspirara en su contra para ponerle énfasis en el drama de su vida, arrancando los colores, los sonidos y todos los demás personas en la trama, dejándola sola con un nudo imposible de resolver. Esto no era justo, no era nada justo. ¿Desde cuándo la vida lo era? Debería ya estar acostumbrada a que lo bueno dura poco, contado con los dedos de una mano, y lo malo se abre paso en la vida para consumir no sólo la mayor parte del tiempo, sino también de las energía y las ganas de vivir.

Ese día estaba marcado en el calendario, en un círculo rojo sobre el papel adelgazado por las infinitas veces que la punta de la pluma había recorrido ese lugar. Los días anteriores se encontraban intactos, era la fecha en que K se había largado del departamento, dejando sólo una nota y a un estúpido grupo de cargadores para llevarse sus cosas, cosas que Penny se había encargado de mantener en su lugar con uñas y dientes. Estaba decidida a no dejarlo ir, porque él no se podía ir de Roma sin ella, él no podía abandonarla a su suerte después de todo lo que habían pasado y soportado, él se quedaría o la llevaría en el peor de los casos.

La alemana estaba destrozada, cuando dijo todo aquello en el hospital no estaba en sus cinco sentidos, estaba drogada y dolida, había hablado para desahogarse sin tomar en cuenta el efecto que podían tener esas simples palabras pronunciadas en un ataque de ira. No lo quería lejos de su vida, lo quería en ella, a su lado, haciendo lo que siempre hacían; porque a pesar de todas sus peleas ese era su Jake, su mejor amigo, por el cual había salido de su país natal en busca de aventura, con el cual se había sacudido a une estúpido entrometido de sus vidas. Lo necesitaba a él, no a su recuerdo.

El teléfono celular disparó su alarma con ella aún en el taxi, ¿por qué jodidos quedaba tan lejos el aeropuerto? Penny no dejaba de mirar el reloj y parar de preguntar si pronto iban a llegar, estaba demasiado ansiosa, con el corazón latiéndole en los oídos y es que nunca antes había tenido que ir corriendo así tras de alguien, nunca antes nadie le había importado tanto como para abandonar su zona de confort e irse a arrastrar para que no le abandonaran. Quizás el lazo que tenía con Jacob era más fuerte de lo que pensaba, nadie nunca antes de él le había dejado un hueco en el pecho al anunciarle su partida. Eran dos años de su vida, dos buenos años pese a todo que estaba dispuesta a no mandar a la coña.

Soltó una maldición en alemán cuando el taxista tardó en darle su cambio, a forma de protesta le azotó la puerta que de haber sido un poco más frágil se hubiera abollado. Trautner salió disparada la interior del aeropuerto, lo conocía vagamente de cuando había llegado, un momento muy distinto a este, lleno de alegrías y planes a futuro, mismos planes que hoy se disolvían en la nada, esfumándose casi para siempre. Después de recorrer varios pasillos al final lo divisó, ahí parado entre una de las salas mientras la gente iba y venía indiferente a la situación.

El reloj hacía minutos había dado la hora acordada pero no importaba, ya había llegado, estaba él ahí, estaba ella ahí, ahora sólo quedaba jugar adecuadamente las cartas para que todo volviera a la normalidad. O lo más posible. A zancadas grandes logró posicionarse frente a él, sus pupilas chocaron contra las de él y las mantuvo ahí durante varios segundos, los típicos segundos que saben a horas interminables, sin saber qué decir o hacer. -Eres un completo idiota-. Le soltó sin más, entre dientes, era la decisión de lo que debía hacer lo que la mantenía en pie, de otra forma seguramente se hubiera derrumbado al no encontrar suficiente fuerza de voluntad en su interior. Y tras esas palabras, tan sentidas a veces tan de broma en otras, lo abrazó. Echó sus brazos alrededor de su cuello y lo apretó contra sí, era su forma de asegurarse de que seguía ahí, en carne y hueso y no otra de las alucinaciones de las drogas de hospital. Sabía que eso no sería suficiente para hacerlo desistir, lo sabía tan terco como ella pero al menos, en ese instante, nada más importaba.
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Re: Something about airplanes.

Mensaje por Jake Scott el Jue Feb 28, 2013 1:15 am

En casi cinco días de soledad, en cinco días de recuerdos y ganas de sacar esa tarjeta de embarque de pura tristeza, esos ojos plantados dentro de los suyos fueron, con mucha diferencia, lo más doloroso. Más que cualquier golpe que recordara, o que cualquier desengaño. Más que la paliza que le metió Jonah Strautmann, aquel estudiante de intercambio austríaco, porque me reía de su pronunciación de la palabra homework. Era más ancho y más alto que yo, así que supongo que me lo merecía, ¿no?
Como esa vez. Me merecía su mirada acusadora y triste. Me merecía cada una de sus palabras. Era como si con cada letra de esa frase sintiera lo mal que ha podido pasarlo esos días por mi culpa. Por eso no quería verla, al principio, porque no quería sentirme culpable. Todo lo contrario, con el abrazo que vino después no solo me sentí culpable, me sentí un despojo humano, la persona viva más horrible sobre la faz de la tierra. Sí, por encima de todos los dictadores y políticos. Porque yo soy así, cuando hago algo, tiene que ser a lo grande. Esperé a que me librara del abrazo.

- Y tú un pequeño incordio. -suspiro, algo cansado. La noche fue de insomnio, como muchas otras, pero con cierto significado, con motivos.- Bueno, aquí estoy. Creí que merecías una despedida... como mínimo. Aunque no creo que pueda darte mucho más, así que... -echo un vistazo a los controles de la policía, y a mi reloj- ...no tengo mucho tiempo. Básicamente todo estaba en la nota, así que lo que tengo que decirte es quizá más... -hago un gesto con las manos, indefinido- ...profundo, no sé.

El reloj corre, y dentro de 35 minutos debería estar ocupando mi asiento hacia un nuevo mañana, peor, oscuro y solitario. Que quizá es el que quiero, aunque sea malo. Ahora que lo veo ya no lo sé. Esa diminuta parte sensata que me queda dentro se pregunta si debería intentar demostrarle algo. Pero son las pataletas de los últimos minutos. El descuento de los partidos de fútbol, ya se sabe, donde todos tratan de correr lo que no han corrido el resto del encuentro.

- Que me alegro de que nos hayamos encontrado, porque aunque no lo parezca, me has enseñado muchas cosas... de las personas y eso. No me arrepiento de haberte pedido que vinieras a vivir conmigo ni me arrepiento de que me hayas acompañado a Roma. -hace una pausa, ha tenido que prepararse mentalmente para asumir que tendrá que estar varias horas sin fumar- Necesito que te quede muy claro que ésto no es por tu culpa. Todo lo que dijiste es cierto, me he ido dado cuenta éstos días que estuve solo. -miente- Lo que te escribí lo pienso sinceramente, y a lo mejor me sirve para encontrarme a mí mismo, que seguro que en eso coincides conmigo. -entonces di un paso hacia atrás y le tendí la mano- Adiós, Penny Lane.

En mi rostro había silencio. En mi mano, ausencia. En el aeropuerto, el nombre de mi vuelo junto a la puerta de embarque, apremiante.
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Notita

Mensaje por Penny L. Trautner el Vie Mar 01, 2013 3:30 am

Quería detener el tiempo ahí, entre sus brazos y sin ningún otro pensamiento en la cabeza que su indudable presencia. Ahí, suyo; pero los momentos más perfectos son los que se esfuman con mayor velocidad, después de unos cuantos segundos se comenzó a sentir esa incomodidad propia de los abrazos demasiado largos, con mayor lentitud de la usual Penny liberó a Jake de sus brazos, sin darle demasiado espacio porque la parte loca e insana de su cabeza le diría que se escurriría al más mínimo espacio de libertad. No, no había venido a dejarlo a ir, sino a lo contrario, era el combustible de su vida en los últimos días, la oportunidad –por más mínima que fuera- de recuperarlo y volver a poner las cosas en su caótico orden.

Chasqueó la lengua, a lo mejor sí lo era ero lo era porque se empeñaba en serlo, si le agarraban la maña era la persona más dulces de todo el mundo, cuando estaba estable en todo sentido, lo que pasaba contadas ocasiones. Lo dejó decir todo lo que tenía que decir, con las pupilas pegadas a las suyas, con los sentidos alertas para taclearlo de ser necesario si se atrevía a dar un paso en dirección contraria a la suya. Recordaba que se habían peleado, que le había gritado muchas cosas que, en parte eran ciertas, carecían de la sutilidad del momento, eso le pasaba siempre que comenzaba a sentirse amenazada y vulnerable al mismo tiempo, era imposible no romperse en situaciones así.

-¿Y te marchas así sin más? ¿Sin siquiera decirme para que te ayudara con las maletas?-. Las palabras brotan de sus labios contradiciendo su interior, no quería que se fuera pero le dolía cómo había hecho las cosas, siempre a sus espaldas, ¿qué no decían todo? ¿Por qué no le había dicho que se largaba en cuanto pasó por ella al hospital y sólo se marchaba entre las sombras? Negó con la cabeza, muchas cosas se habían hecho mal últimamente y era el momento de arreglarlas, no le importaba el vuelo que debía de tomar, era un aeropuerto, si al final del encuentro seguían sin funcionar podría coger el avión que le entrara en gana. Sus pertenencias seguían en el departamento, no se lo diría porque seguro le saldría con un “no importa”, sí importaba pero aún tenía algunas cartas antes de recurrir a esa medida tan desesperada, un par de películas y pijamas no detendría a ninguno de los dos.

Miró la mano que le estaba ofreciendo sin tomarla, hacerlo implicaría que estaba aceptando eso como una despedida. No, era una misión de rescate, pese a que la línea de si lo rescataba a él o se rescataba a ella o los rescataba a ambos aún era difusa. -¿Todo estaba en la nota?-. Le espetó rebuscando a ciegas en su bolsillo un papel por demás arrugado e incluso emborronado en algunas partes, lo hizo danzar enfrente de sus ojos para que no quedara duda de qué se trataba. -¿TODO lo que quieres decirme, después de lo que hemos vivido está en está notita?-. Sentía el calor hervir en su interior, algo de molestia y también de decepción. Después de tanto tiempo, ella sólo valía una estúpida nota. -¿Y entonces te marchas sin más?-. Volvió a repetir la pregunta, le dolía demasiado que se fuera, por el momento se estaba manteniendo firme sin armar una escena. Otro recurso le llegó al a mente, todo con tal de que perdiera el avión. -Sin si quiera intentar arreglar esto-. Él creía que se iba porque era lo mejor, porque no quería… lo que fuera, buscaba lo mejor pero no podía hacerlo cuando lo mejor no estaba en Manchester. -¿No pensaste que funcionaría como amigos?-. Cita el inicio de la carta, sobra decir que se la sabe de memoria, palabra por palabra, coma por coma, punto por punto. -¿Alguna vez lo intentaste? ¿Quisiste ser mi amigo?-. Le escupió con rapidez porque comenzaba sentir que perdía el control, se sentía una estúpida por intentar por una vez hacer las cosas bien con alguien, aun con sus peculiaridades, se había esforzado porque esto saliera, porque no se jodiera como la mayoría de sus relaciones interpersonales. Siguió plantada frente a él, esperando las respuestas.
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Re: Something about airplanes.

Mensaje por Jake Scott el Sáb Mar 02, 2013 12:16 am

Nunca estaba seguro de casi nada. Nunca. Era la clásica persona que tarda veinticinco minutos en elegir una hamburguesa del McDonald's y cuarenta en decantarse por el plato principal que va a comer en un restaurante. Una vez lo he hecho, ya está, soy feliz con mi plato, pero durante todo el proceso es congoja lo que siento, como si esa decisión fuera a vida o muerte. Por eso tomaba las decisiones solo. Por eso, si salía a comer o a cenar con alguien a un sitio nuevo, buscaba la carta por internet para llegar a la cita con la decisión tomada.
Porque la gente te presiona, no te deja pensar con claridad. No entiende que ciertas decisiones, ya sea comer bien o mal, son trascendentes para uno, por no hablar ya de algo tan importante como dejar una ciudad, dejar tanto atrás.

Entonces, ¿de verdad pensabas, ingenuo, que ibas a dejarle una nota a Penny, ¡a Penny!, y ella iba a quedarse de brazos cruzados? No. No, porque ella te buscaría, te encontraría. Te encontraría para coger tus ideas por las solapas y convencerlas de que no se despeñen por ese barranco que tiene un cartel pequeñito que reza "NEGACIÓN."

- Después de lo que pasó en el hospital no podía quedarme. -hago una pausa- Y son demasiadas maletas para llevarlas siquiera entre los...

No me dio tiempo a nada más. Penny comenzó a desenfundar todos los argumentos que tendría dentro. Me vomitó en la cara todo lo que pensaba, zarandeó ante mis ojos lo que se suponía que iba a ser mi cortina de humo. Fueron balas certeras porque sabía perfectamente dónde tenía que disparar. El precipicio solo se alejaba y se alejaba. Me pregunté que tendría mi fuerza de voluntad que decir de todo ésto. Maldita sea, ahora sé por qué llevo quince años intentando dejar de fumar. Esperé a que terminara, no quería discutir con ella en mitad de todo el mundo. Yo ya no debía estar ahí. No debía y basta.

- Penny, no seas injusta, sabes que no. Sabes que necesitaría un maldito libro... una puta enciclopedia y me faltarían volúmenes. Dios, si me marcho es porque tienes razón, porque no sirvo para ésto. Y si que quise, me esforcé todos los días por intentar no meter la pata contigo como lo hago con todo el mundo... -deja escapar una carcajada amarga- ... ¿sabes? Siempre estás quejándote de que tus relaciones con las personas se van a la mierda con frecuencia y nunca te has parado a mirarme a mí, que tengo casi diez años más que tú, que me pasa a un nivel más alto y con mucho peor resultado. Soy una versión envejecida de ti misma. -aquello, por duro que pudiera sonar, era la pura verdad- Tú estás a tiempo de dar un volantazo para volver a meterte en la carretera... y yo tengo que irme para dejar de hacerte daño. ¿No lo entiendes? Mataría por volver a ese piso si pudiera asegurarme de que todo estará bien para siempre.

El sonido de mis palabras, seguido del silencio, se entremezcla, danzante, con pitidos de máquinas de códigos de barras. En el suelo liso de la terminal, las ruedas de los trolleys y carritos dejaban rastros ciegos hacia caminos que nadie sin alas podría seguir. Necesitaba un trago. Fumar bajo las luces hirvientes del bar de Tommy. Volver al punto de partida. Reiniciar.

- Pero no puedo asegurarlo.
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Hospitales y matanzas

Mensaje por Penny L. Trautner el Sáb Mar 02, 2013 6:19 am

La rubia estaba entrando en una fase en que todo lo que salía de la boca de Jake tenía un contra punto en la suya, él era el sordo o a lo mejor lo era ella, cada uno montado en su silla apuntando al otro, diciéndose de cosas pero sin atreverse a disparar el tiro que decantaría la balanza hacia un lado. Cada quién veía lo mejor para el otro, mientras él creía que lo mejor era abandonarla a su suerte, ella estaba convencida de lo contrario. La batalla seguiría hasta que no le quedaran fuerzas, mientras los niños emocionados por sus vacaciones pasaban a su lado y los hombres de negocios apurados por perder el siguiente puesto en clase ejecutiva. No, aguantaría porque podía hacerlo, porque en verdad quería esto con todas las fibras de su cuerpo y no sólo a medias.

Negó repetidamente con la cabeza. -El hospital, en el hospital pasaron muchas cosas, ahora no me salgas que haber ido por mí no fue nada-. Rebatió con rapidez, estaba dispuesta a dejarlo cansado y desnudo de argumentos para que al final terminara entrando en razón, no necesitaba que alguien la protegiera de nada, ella misma podía hacerlo, sino a alguien con quien compartir su día a día, tal como lo habían estado haciendo hasta ahora.

Estúpidas peleas, Penny no podía ayudarse ni un poco, le molestaban pocas cosas de Jake pero esas pocas eran suficientes para sacarla de sus casillas. Le molestaba tener siempre que ser la última en su lista cuando él era siempre el primero en la de ella, ¿Qué eso no era la amistad? Y luego estaba eso de recoger las mierdas que dejaban las otras, que está bien que sean amigos con momentos eróticos pero tampoco es plato de segunda mesa. -Si tanto necesitas la injusta no soy yo, tanto tienes que decirme y planeas irte sin pronunciar ni dos palabras-. Ése era un reclamo en forma, hasta el momento se había limitado a señalar puntos pero ese ya no pudo contenerlo. Le decía injusticia era hacia ella, se quedaba sola con mil preguntas en la cabeza y él creía que un par de palabras lograrían confortarla. -No sirves porque no quieres, porque tienes esa idea metida en la cabeza y te predispones-. Vale, sí se lo había dicho, le había dicho que le había fallado como amigo pero no sería la única a la que le pasaba eso, la gente era imperfecta y no estaba obligada a cumplir las expectativas de los demás; simplemente había sido mal el momento, durante esa charla así lo había sentido, otro reclamo, porque a pesar de tenerlo se sentía sola cuando necesitaba a alguien, tampoco podía obligarlo a compartir cada momento o anécdota de su vida con ella.

Sus siguientes palabras le abrieron los ojos, figurativamente, conocía el resultado de las relaciones de Jake y de las suyas, eran un libro abierto para ambos, consultable las veinticuatro horas del día los siete días de la semana. -Sólo jodo mis relaciones amorosas y es porque al final resulta que no la quiero tan comprometida-. Se defendió, podía intentar que las cosas funcionaran, cuando estuvo con Alyx incluso había durado un mes completo sin sexo ni toqueteo con absolutamente nada porque se lo había prometido, hasta que la necesidad del contacto físico fue más fuerte que su voluntad; ahí estaba, un pequeño ejemplo, pero el principal problema es que ella no buscaba algo de tal seriedad y por eso lo jodía todo. -Lo que soy no es a raíz de que esté contigo, ¡yo siempre he sido así!-. Levantó la voz a tal decibel que varias personas sentadas en la sala de espera los voltearon a ver, menos mal su conversación era una mezcla de inglés y alemán por lo que se discriminaba de ella a cualquier italiano, es decir, a la mayoría de las persona.

Volvió a negar con la cabeza, impaciente porque sentía las cosas comenzar a escurrírsele de las manos, con el tic-toc del reloj presionándole las sienes. No, no puedes, para siempre es mucho tiempo y las cosas se descomponen con el tiempo y hay que volverlas a ajustar-. Justo era lo que necesitaban, un ajuste, un choque sin evasivas, sin llamas telefónicas o mensajes de texto, sino de frente porque los gestos dicen más que las palabras. -Si matarías por volver, ¿por qué no lo haces? ¿Por qué no arreglamos esta mierda?-. Su tono se volvió más bajo, más suplicante, más desesperado. A estas alturas ya debía de haber deducido que no estaba aquí para decirle adiós, estaba aquí para llevarlo de vuelta con ella o, en su defecto, comprar otro avión y largarse con él.
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Re: Something about airplanes.

Mensaje por Jake Scott el Lun Mar 04, 2013 12:08 am

En algún punto, la estructura se rompió. En un instante, mil preguntas en forma de bomba explotaron en lo que yo creía una apuesta segura. Penny era mi debilidad. Por encima de todo. Ella era capaz de sacarme de un aeropuerto después de haber comprado el billete. Joder, era capaz de parar el avión antes de que despegara, montar una escena -en el sentido positivo del concepto- para arrastrarme a tierra otra vez. Lo peor de todo es que en ocasiones tenía que darle la razón. Que el noventa por ciento de esas veces sería yo el que saldría del avión, asintiendo con la cabeza, conocedor de mi derrota.

Suspiré, mirando de nuevo la pantalla. No, no iba a irme, claro que no. No iba a irme porque de alguna forma los dos sabíamos que no quería. Ella me suplicaba que me quedara, cuando no hacía falta. La decisión de quedarme la tomé interiormente cuando la vi llegar. Inconscientemente. Sin yo saberlo, decidí quedarme desde el momento en que la vi. ¿Por qué?

No lo sé. ¿Por qué no dejamos de fumar, beber, comer comida basura, conducir deprisa, inyectarnos heroína, robar, matar, secuestrar...? Porque nos gusta. Porque nuestra naturaleza, como humanos que somos, se siente atraída por lo dañino. Nos encanta sentirnos "vivos" a ese nivel, y necesitamos engancharnos a cualquier cosa, a lo que sea. Todos somos adictos a algo, físico, material o emocional. En mi caso, adicciones tenía muchas. ¿Penny? Penny no era tanto una adicción como una necesidad. Porque a pesar de que sí éramos dañinos el uno para el otro, los resultados solían ser mejores que peores, aunque en esa ocasión llegáramos a decir y a hacer cosas muy radicales. Quizá nunca llegaríamos a cruzar ese límite que nos habíamos impuesto porque nos creíamos cómodos en él, pero supongo que nunca se sabe lo que nos traerá el infiel mañana.

- Está bien, está bien. -hago ademanes con las manos, exasperado, intentando que callara ya. No me gustaba perder, pero de alguna manera me aliviaba el hecho de no "tener" que irme. Porque en realidad casi que me obligaban sus sentimientos de rechazo hacia mí.- Intentémoslo. Una vez más. Solo una vez más.

Las palabras eran de verdad. No sería capaz, mentalmente hablando, de volver a pasar por algo así. De tener que recurrir a las mismas personas, de volverme así de "loco", yo, que de normal era un tío sereno. Además, seguramente ella coincidiría en mi resolución.

- Ahora cálmate y vamos a buscar un taxi. -saqué el billete de avión y lo miré.- Me lo voy a quedar. De recuerdo. Y lo pondremos junto a la nota con un imán en la puerta de la nevera, para recordar lo idiotas que somos... ¿te parece bien?
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Sólo quiero respuestas

Mensaje por Penny L. Trautner el Lun Mar 04, 2013 5:56 am

La respuesta que quería escuchar brotó de los labios de K mucho antes de lo previsto, había preparado varios rounds de batallas verbales y con dos había logrado su cometido. Y aunque ya tenía lo que quería no le sabía suficiente, era como si aún fuera a abordar ese avión, una sensación de vacío seguía presente en la mitad de su pecho; chasqueó la lengua sin sonreír, lo que hubiera sido lo más normal, pero tampoco estaba feliz, no encontraba el motivo de felicidad. La distancia no era física, sino también interna, había algo flotando entre ellos que no les permitía simplemente volver, o a ella no le permitía volver. Eran esas interrogantes lanzadas en el aire y luego reventadas con la respuesta evasiva, siempre obtenía evasivas de él en los temas que ella consideraba importantes, era como si sólo los pasara de alto, careciendo de importancia. Esta vez sería distinto, las cosas no podían seguir andando como hasta ahora o terminarían sacándose los ojos el uno al otro; era todo un desastre cuando se peleaban, en contraste con la armonía de cuando todo iba bien. Suspiró cansada.

-¿Y qué pasará cuando nos volvamos a pelear?-. A eso no había réplica, podían hacerse de la vista gorda y pretender ignorar que la situación iría viento en popa, pero muy en el fondo ambos eran conscientes de que cualquier detalle, por más mínimo, podía funcionar de detonador. Penny era una persona demasiado demandante, en muchos aspectos, y se cansaba constantemente de la indiferencia de su compañero hacia ella, en ocasiones lograba olvidarlo –como cuando se olvidó de su cumpleaños- pero en otras ocasiones simplemente explotaba. -¿Volverás a coger tus cosas y te largarás sin avisar?-. Quería respuestas y las quería ahora, en ese momento y en ese lugar. No se iba a mover ni un ápice hasta que en verdad comenzara a poner algo de su parte. Lo más irónico era que, aún con todas sus evasivas y respuestas crípticas, Penny lo conocía mejor que él a ella, o al menos eso intuía y el día a día le iba dando la razón. Otra razón por la cual se molestaba con él, ni siquiera se preocupaba por saber con quién vivía; a veces sentía que mientras hubiera croissants y sexo, lo demás no importaba.

Negó repetidamente con la cabeza y volvió a chasquear la lengua. -No me voy a calmar, tampoco nos vamos a ir de aquí hasta que respondas todo lo que te he preguntado-. Le soltó en un tono más bajo pero no por ello menos amenazante, Trautner era por lo general una chica relajada, sonriente y amable hasta con el perro, pero ahora su tono iba en serio. Necesitaba respuestas, no las que responden las cuestiones fundamentales de la vida ni lo que sucederá dentro de cuatro años, sino las del aquí y ahora. -Y si te niegas a intentar aclarar esto, porque también te concierne a ti, yo misma te pondré en ese avión. Solo.- Sentenció la rubia sin tocarse el corazón, le pedía lo suficiente para poder seguir viviendo, tan sólo asegurarse de que él también pondría de su parte para que su amistad funcionara y no fuera la única que se desvivía por el otro.
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Re: Something about airplanes.

Mensaje por Jake Scott el Mar Mar 05, 2013 1:17 am

Suspiré, exasperado. Un poco más que antes. En ese momento, no supe como sentirme, pero supe que si hacía lo que hacía era porque de verdad quería zanjar aquello para siempre. Pensé que aquello era buena señal, el hecho de que ella quisiera dejar las cosas claras indicaba que algo sí debía importarle que me quedara o me fuera. ¿Estaba yo dispuesto? Es decir: ¿haría yo lo mismo si fuera Penny la que estuviera tan cerca de un avión?
Seguramente, pero no de la misma manera. Creo que era eso lo que nos hacía especiales, que cada uno teníamos nuestra propia forma de afrontar la vida. Por eso conectábamos tan bien en ciertos aspectos. Por eso chocábamos en tantos otros. A veces el contraste, de necesario, se hace peligroso. Miré a ambos lados y luego al suelo. Me tocaría abrir el pecho para aquello, y no me gustaba. No por Berlín. No por lo que hice en Manchester. Ni siquiera por Will. Es que ya había llegado al punto en que no recordaba si alguna vez lo había hecho de buen grado.

- ¿Todas? Bien. -asentí, convencido- Fui al hospital porque te necesito de una manera que ni entiendo ni quiero entender. Si me fui del piso sin decirte nada es porque temía verme débil contigo, que es lo que está pasando justo ahora. Me siento muy vulnerable. -algo que no repetiría ni en presencia de un abogado.- No sirvo porque no sirvo. A veces simplemente no se es adecuado para algo. No es un drama, pero yo puedo seguir ahí, aunque no sea perfecto, creo que algo bueno debo hacer. -dije, aunque no demasiado convencido.- Y si no estoy matando por volver, simplemente quiero volver. ¿Te parece suficiente? Me has sacado de un maldito aeropuerto, maldita sea. Eso tiene que significar algo. Si no puedo arreglarlo, si de verdad no puedo hacer nada por cambiar ésta puta situación, entonces me quedaré al pie del cañón, soportando lo que tenga que soportar. Y poco a poco, un poco cada día, me dedicaré a montar éste puzzle que somos tú y yo, aunque tengamos 35.214 piezas. Aunque me cueste una vida entera. ¿Está claro? -me sentía mal. Me sentía vacío y muy frágil. Pensé que si alguien pasara por mi lado y chocara conmigo, acabaría por romperme, desmoronarme como un castillo de naipes, en silencio. Necesitaba algo a lo que agarrarme.- ¿Quieres que me arrodille y te pida matrimonio? Es lo que me falta. -ahí está. Humor, ven a mí.

El altavoz anunció en italiano que mi vuelo estaba por salir. Solo entendí que era la última llamada. Miré al techo, como si estuviera esperando algo de él. No iba a marcharme, igual que ella no me llevaría a ese avión. Pensé que si de verdad éramos amigos hasta el punto de venir a "rescatarme" de mi nueva escapada, sabría lo mucho que me había costado vomitar todas esas verdades de una sola vez. Vomitar. En realidad me sentía mareado.

- ¿Y bien? Aprovecha ahora si hay algo más que quieras saber. Porque después de ésto voy a necesitar muchos cigarrillos, -¿cuánto tiempo llevaba sin fumar?- mucho alcohol y mucha pizza.
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Promesas

Mensaje por Penny L. Trautner el Mar Mar 05, 2013 4:34 am

La rubia se mantuvo firme, conocía lo suficiente a su amigo para deducir que comenzaba a hartarse a la situación, cuando para él un par de palabras eran suficiente explicación, ella demandaba mucho más que más que eso. demandaba oraciones con sujeto, verbo, predicado y complemento, quería explicaciones y después de todo no era mucho pedir, había aguantado en silencio durante mucho tiempo, quizás era ese su detonante, tantos sentimientos guardados finalmente hicieron erupción en una catástrofe natural que había arrastrado consigo hasta a la barista de su lugar favorito.

Sus ojos claros, con la mirada siempre buscando al par contrario, se mostraron inexpresivos; ahora no le iba a ceder ni un poco de debilidad, se sentía débil y cansada en ese momento, pero iba a continuar hasta que pasara lo que tuviera que pasar. Necesitaba que Jake le diera la seguridad de que no se volvería a marchar –o intentarlo- al más mínimo movimiento de olas bravas, era lo único que le estaba pidiendo entre todo, que se mantuviera junto a ella, ya la vida se encargaría de tirarlos en el suelo y revolcarlos hasta dejarlos dañados pero juntos. A cada palabra pronunciada le salían más preguntas, cada una demandando su respuesta con la misma intensidad; se mordió el interior de las mejillas para obligarse dejarlo terminar. Cuando finalizó tenía una mezcla de sentimientos, encontrados sí pero no por eso desafiantes unos contra otra, mientras una parte de sí le decía que tomara el periódico y le golpeara en la cabeza hasta sacar sus frustraciones otra, más carnal, le suplicaba lo llevase al baño más cercano y echara el pestillo; Trautner ignoró ambas decantándose por un tercer, más emotivo.

Volvió a lanzarse contra sus brazos, un abrazo más largo, más calmado. Le había dicho más de lo que esperaba, era un gran avance por parte de ambos; ahora le tocaba a ella, abrirse las venas y sacar lo que llevaba a dentro, que no fuese reclamo. -Me necesitas, te necesito y aún así pensaste en irte-. Le soltó con suavidad en el oído, sin soltarlo, aferrándose con todas las fibras de su cuerpo a él, siempre lo había dicho, Jake más que su mejor amigo era la persona más importante en su vida, esa por la que metía los dedos al fuego porque era la única persona que tenía, lo más cercano a una familia o lo que fuera. Su ancla al mundo de las personas civilizadas, de alguna forma. -No me importa si eres débil o estás vulnerable, eso no cambia quién eres y si tienes ganas de llorar o patear traseros sólo debes de decirme, no quiero mantengas una imagen por mi culpa-. Continuó, sinceridad, ella siempre intentaba ser sincera con él, de las formas poco convencionales pero lo intentaba. -Sí, aunque el mundo se venga abajo lo resolveremos, pero en el mismo país y en la misma habitación, si algún día te surgen las ganas locas de marcharte a otro lugar, me dices y nos largamos juntos, ¿sí?-. Eran el dueto dinámico, una combinación extraña que admitía más personas a su alrededor pero nunca permanentemente.

El aire volvió a hacerse más liviano después de eso, las vida no era fácil y las cosas no iban siempre bien pero podía vivir con la promesa de que afrontarían lo que vendría soportando los golpes de un lado y del otro. Terminó por aflojar el abrazo porque estaba llegando al punto asfixiante. -No necesito un papel para saber que eres mío-. Bromeó con media sonrisa, los chistes sobre su posible matrimonio y familia sonaban muy reales a los ojos ajenos, incluso sabía que las demás personas los consideraban una ‘pareja estable’, situación que le daba más gracia. Para ellos, sólo era el método de aliviar las tensiones. -Ahora, si quieres restregárselo al mundo, quiero una sortija-. Terminó por darle un beso tierno sobre los labios, lo había extraño como nunca antes a nadie, se sentía patética por haber inundado su almohada con lágrimas, pero eso no tenía que saberlo él.

Un puchero se asomó por sus labios, a la mitad del reclamo y el rechazo. -Tanto tiempo lejos y tú sólo piensas en cigarros, pizza y alcohol. Nos sentimos ofendidas-. Dijo fingiendo algo de reproche, aligerando el ambiente, trayéndolos de vuelta a su extraña normalidad.
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Re: Something about airplanes.

Mensaje por Jake Scott el Miér Mar 06, 2013 12:33 am

El abrazo cerraba una etapa que ella misma había iniciado con esas duras palabras -aunque no por eso eran menos ciertas- que había usado en el hospital. Todo lo que dijo, sellaba el trato de todas esas promesas que tanto me costó revelar. Ahora, de alguna forma, éramos indestructibles. Más fuertes, inseparables. Entendí en ese momento lo que querían decir que las peleas unen a las parejas. Que las hacen más fuertes, y supongo que era porque una vez superado algo de ese calibre, lo que pudiera venir siempre sería llevadero.
La abracé, intentando así quitarme de encima algunas de las ideas oscuras que me habían llevado a gastarme más de cien euros en un billete de avión que no iba a usar. Lo peor de todo sería pagar de vuelta a la empresa de transporte para que las cosas que probablemente estarían en algún camión en dirección a la casa de mis padres. En fin, males menores, daños colaterales que ya me encargaría de solucionar una vez llegara a casa. A la mía. A la nuestra. Tomaba un nuevo significado después de aquello.

- A mí me parece que cuando nos toque irnos de Roma podemos aventurarnos a Groenlandia. Hay pingüinos, y los pingüinos son una pasada. -me liberé del abrazo y la tomé por la cintura, emprendiendo la marcha, dejando atrás muchas intenciones y la mitad de mis miedos. Quizá no la mitad. Quizá menos.- ¡No te compraré una sortija! -río- No paro de comprar condones, y no me dejas seguir insistiendo en lo de la píldora.

Salir de allí era una especie de revelación, algo así como ver la luz al final del túnel. La miré a ella un segundo, mirando después a la gente que entraba y salía, que nos dedicaba miradas. De nuevo me sentí como año y medio atrás en el tiempo, cuando los transeúntes se preguntaban acerca de nuestra relación. A veces sin palabras, a veces con solo la expresión de sus caras podía saberse lo que estaban pensando. Yo me alegraba, porque de nuestra exclusividad solo sabíamos nosotros. Era nuestro hasta ese punto.

- ¿Cuando dices "nos" te refieres a las gemelas? Lo digo porque también había pensado en ellas. -bromea y besa su mejilla, llamando a un taxi ya junto a la carretera.- Espero que en casa esté todo ordenado, porque yo solo entiendo mi desorden. El tuyo es demasiado femenino.

Lo peor es que me subí a ese taxi pensando que el drama había terminado.

Já.
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Re: Something about airplanes.

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